(A fecha de hoy todavía hay un cine que la pasa).
GÉNERO: Drama de dos adolescentes en la Hungría invadida por los nazis, maltratados por los adultos, aprenden a sobrevivir solos, apoyándose el uno al otro. Se inventan un método de aprendizaje basado en soportar el dolor y abstenerse de mostrar ningún sentimiento.
Edad: Mayores de16
Box Office: 54.973 euros a fecha de 23 de mayo 4 semanas en cartelera
Hungría está en guerra. Dos gemelos, adolescentes, dejan la ciudad para ir a vivir al campo, a casa de su abuela. Ellos que sólo han conocido una vida confortable y cómoda al lado de sus padres, descubrirán ahora la dureza de la vida rural en tiempos de la invasión nazi: la soledad, el trabajo el campo, las noches durmiendo en montones de paja, el frío, el hambre. Sobre todo, van a descubrir lo que es vivir al lado de su abuela, una vieja terrible, avara y cruel, enemiga de la higiene que no ve en ellos más que dos esclavos menores de edad y que trata como tales.
Desde el punto de vista de los gemelos, la guerra en la Hungría invadida por los nazis, es anecdótica, no es más que un conjunto de privaciones, comer menos, tener que robar para alimentarse, prescindir de la ropa cálida en invierno. Éstos adolescentes entienden que los adultos ya no va a ser un punto de apoyo para ellos, sino todo lo contrario, una amenaza y un peligro.
Esta cinta adapta una novela de la escritora húngara Agota Krystof, no confundir con Agatha Christie, poco conocida en España.
Fuera de nuestras fronteras, la novela se considera un clásico de la historia de la literatura. Aquí fue traducida por Sergi Pàmies al castellano y al catalán.
A parte de las experiencias de violencia extrema y masoquismo de esta historia, lo más impactante de la novela es el estilo, que lo deja uno congelado. La historia de los gemelos explicada en primera persona del plural se hace a través de frases cortas que intentan imitar el vocabulario de los niños. Los niños escriben todo lo que les pasa en un Gran Cuaderno (que da título a la peli) y al escribirlo se proponen una norma de estilo fundamental: evitar cualquier apreciación subjetiva. Intentan no hacer ningún juicio de valor sobre la realidad que perciben (buena, mala, triste, dolorosa, alegre) Se obligan a describir todo lo que les pasa de la forma lo más neutra posible. De esta manera se quieren mantener fieles a los hechos, y evitar lo que llaman “las mentiras de los sentimientos”.
Imaginaos ahora cómo llevar esto al cine, la dificultad que conlleva. Esta película lo intenta, pero no lo consigue. El director que tampoco es que sea un incompetente, lo intenta, que conste.
Ha tenido la sensatez de dejar de lado ciertas escenas de violencia muy fuerte que aparecen en el libro y que hubiesen podido llevar la película hacia la violencia gratuita de Natural Born Killers.
A nivel de la puesta en escena, la buena voluntad del director, que se ve que intenta ser fiel al libro no es suficiente. Su manera de filmar a los gemelos, siempre de cara, primer plano, inmóviles, con la mirada fija, nos recuerda una película de terror, tipo el Resplandor. Bueno, no estamos tan lejos. Al final, queda claro que no son niños como los otros, son un poco unos monstruos, unas criaturas surgidas de no se sabe dónde. Bueno sí, surgidas del abandono familiar y de los horrores de la guerra. De hecho la guerra es como un telón de fondo que no se nos explica y que aparece de refilón. Igual que el holocausto. Da la casualidad que la casa de la abuela está al lado de un campo de exterminio y en sus escapadas los chavales se acercan al alambrado.
Un poco la crudeza la impasibilidad y la asepsia de los personajes se traslada a nosotros que también nos quedamos un poco insensibles a lo que vemos.
En la peli nada es lo que parece, un oficial nazi (por tanto malo) les salva la vida, la cariñosa ayudante del cura resulta ser un zorrón que desprecia la vida de los judíos, los padres abandonan a los hijos, la abuela siendo una bruja que los maltrata, insulta y explota, los quiere a su manera, los rusos que liberan el país no tienen problemas en violar a una menor en su marcha triunfal, los dos adolescentes protagonistas que son tan firmes éticamente, no tienen problemas en matar si su conciencia se lo dicta, e incluso en dejar que su propio padre muera, llevándolo hacia un campo de minas. Uy, creo que se me ha colado un espolier.
Por la noche en los momentos de tranquilidad, escriben el Gran Cuaderno y leen la Bíblia que es el único libro que tienen a mano. Se lo aprenden de memoria y constatan en la práctica que todo el mundo se pasa por el forro los 10 mandamientos, en particular el No Matarás.
Los niños aprenden a soportar todas las privaciones y a aguantar todas la violencias y vejaciones sin demostrar nada. Impasibles. Incluso hay una escena donde los torturan. El oficial nazi los rescata. De esta manera llegan a convertirse en seres superiores, más allá de lo humano. Son seres perfectos, aptos para sobrevivir desde un punto de vista darwiniano en cualquier circunstancia pero totalmente desprovistos de la humanidad más elemental.
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